El 5 de junio de 2008, luego del gol convertido en la Copa Libertadores contra Fluminense de Brasil, Palermo sumó 189 goles en Boca, restándole 4 goles para alcanzar a Tarasconi y 5 para alcanzar a Varallo


Hay números que impresionan y modifican la historia futbolera. Hay también sensaciones que alimentan romances entre hinchas e ídolos... Lo sabe Martín Palermo. Un futbolista especial. Cada vez más goleador. Cada vez más querido. Es que, desde la goleada para la memoria a Bolívar, con ese grito que desató aprovechando un penal, pasó a ser el máximo anotador internacional del club, junto a Guillermo Barros Schelotto, con 25 festejos. Es el mismo 9 que se insinúa como principal candidato del plantel a capturar la mayor porción del cariño que la gente le obsequiaba a su amigo, al Mellizo que resolvió volar al fútbol de Estados Unidos.

Se siente en la cancha. Baja amor, mucho amor, desde las tribunas para Palermo. Era ídolo el 9 mientras Barros Schelotto estaba en el plantel, obvio. Pero ahora que el 7 no está, puede serlo aún más. Lo certifican los hinchas y varios de sus compañeros consultados por Clarín.

No es fácil, por supuesto, medir la idolatría. ¿Podría Román Riquelme, por ejemplo, superar a Palermo? Sí, pero el 10 tal vez vuelva a irse. Es una inmensa ventaja que otorga, que Palermo no.
¿Podría Rodrigo Palacio discutirle el amor de los hinchas de igual a igual al centrodelantero? Tal vez, pero también hay una cuestión de tiempo que le juega en contra al bahiense.
Hay avidez de Palermo por seguir quebrando récords hasta ser el máximo goleador en la historia de Boca. Y continúa acercándose a Varallo (máximo goleador del Boca Juniros de la historia)

Mientras tanto, este Palermo, el de hoy, disfruta muchísimo más que antes cada contacto con los hinchas. Lo de ayer es habitual: sale del vestuario, llega al auto, deja el bolso y se acerca al portón de acceso a la Bombonerita. Ahí esperan siempre por lo menos 20 hinchas. Y el 9 va, firma, posa, firma, posa... Los complace. Y lo paladea.

Palermo se especializa en conmover a sus hinchas.
¿Quién no recuerda aquel gol 100 a Colón con la rodilla rota?
¿O aquel grito contra River en la Copa 2000?
Y... "Todavía no lo pasé a Guille", dice con humildad. Y se ruboriza al marcársele su idilio en alza. Es el goleador que hace reír y llorar a todos los locos por Boca.

No hay comentarios:
Publicar un comentario